Este test te ayuda a reconocer cómo solés relacionarte con tus emociones, especialmente en momentos de malestar.
No diagnostica ni etiqueta. Su función es orientar y ampliar la conciencia emocional.
Elegí la opción que más se acerque a tu forma habitual de responder.
Tu estilo emocional no es un problema: es una puerta de entrada. Conocerlo te permite elegir mejor cómo acompañarte.